curiosidades
Milán, una ciudad que nunca deja de sorprender
Milán es una ciudad de mil matices. No os detengáis en su imagen más mundana —la de los Navigli, la moda y las compras de lujo—, sino id más allá de la superficie. Entrad en el corazón de la ciudad, respirad su historia y dejad que os sorprenda con sus maravillas ocultas y sus secretos.
Las estatuas del Duomo
Símbolo indiscutible de la ciudad, el Duomo es una catedral de récord: la iglesia gótica más grande de Europa y el edificio con el mayor número de estatuas del mundo —nada menos que 3.500, además de 135 gárgolas.
Entre santos y figuras religiosas, también se esconden personajes inesperados: Napoleón, Mussolini, el boxeador Primo Carnera… e incluso una estatua que se parece de forma sorprendente a la Estatua de la Libertad.
Curiosidad: la del Duomo fue realizada en 1810, casi setenta años antes que la americana. ¿Coincidencia o inspiración?
El arquitecto
La espléndida Galleria Vittorio Emanuele II, el “salón” de Milán, lleva consigo una leyenda trágica. Su arquitecto, Giuseppe Mengoni, murió la noche antes de la inauguración al caer desde la cúpula central. ¿Fue un accidente o un acto voluntario? A día de hoy, su muerte sigue envuelta en misterio.
Iglesia hecha de huesos
Tumba de los Reyes Magos
En la Iglesia de Sant’Eustorgio se conservan las reliquias de los Reyes Magos — o mejor dicho, lo que queda de ellas. Llegaron desde Constantinopla por voluntad del obispo Eustorgio, pero luego fueron robadas por Federico Barbarroja. Solo en 1904 algunos fragmentos regresaron a Milán, donde todavía descansan hoy.
Templo de la Noche
Puente de las Sirenas
En el corazón del Parque Sempione, un romántico puente de hierro fundido alberga cuatro sirenas. En el pasado, los jóvenes milaneses tocaban el seno de las estatuas como rito de buena suerte antes de un encuentro galante. Hoy, el puente es símbolo de amor eterno: se dice que besarse aquí protege de los celos y la traición.
La calle que no existe
Las Madonnine
La célebre Madonnina del Duomo vela por la ciudad desde 1774. Durante siglos, ningún edificio pudo superarla en altura. Hoy, por tradición y superstición, copias de la Madonnina coronan también el Pirellone, el Palazzo Lombardia y la Torre Isozaki, para que Milán permanezca siempre bajo su mirada benevolente.
El gato de hierro
El Biscione
La Casa del Diablo